Legado digital científico en riesgo de desaparecer

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Se supone que las revistas académicas proporcionan un registro duradero para la ciencia. Pero, según un reciente estudio del 3 de septiembre en el servidor arXiv, en las últimas dos décadas ochenta y cuatro revistas científicas de acceso abierto en formato electrónico, casi 100 más en ciencias sociales y humanidades, han desaparecido de Internet, lo que podría privar a los académicos de resultados útiles de investigación.

El estudio presenta un caso convincente de la vulnerabilidad de las revistas en línea y también identificó que unas 900 revistas que todavía lo están, podrían haber dejado de publicar artículos, siendo vulnerables a desaparecer en un futuro próximo. Según el estudio, solo alrededor de un tercio de las 14.068 revistas indexadas en el Directory of Open Access Journals (DOAJ), podrían garantizar la preservación a largo plazo de su contenido.

Una revista desaparecida se define como aquella en la que menos del 50% del contenido de un volumen publicado, se encuentra disponible en línea. Las revistas desaparecen de Internet por varias razones: el editor o la sociedad académica puede dejar de pagar para mantener a flote la página web, o las revistas pueden estar alojadas en una plataforma en línea que pertenece a una institución académica y se “queda atrás”, cuando se presentan averías en los sistemas o el servidor. Por ejemplo, los presupuestos de las bibliotecas se han enfrentado a importantes recortes, como nos ocurre en Venezuela desde el 2007.

Pero, determinar si una revista realmente no está disponible en línea es un desafío, porque se carece de una base de datos única que rastree la actividad de las revistas de acceso abierto. Las bases de datos como el DOAJ son incapaces de realizar un seguimiento de las revistas que ya no publican. Además, las revistas que dejan de publicarse o dejan de mantener su presencia en la web generalmente lo hacen en silencio. Para averiguar cuántas revistas habían desaparecido, el equipo recopiló manualmente datos históricos de varias listas de títulos, incluidos DOAJ, Ulrichsweb y Scopus. Luego, verificaron si alguno de esos títulos figuraba en el Keepers Registry, que realiza un seguimiento de las revistas que están inscritas en esquemas de preservación digital. Finalmente, fueron a Wayback Machine de Internet Archive para acceder a los sitios web de revistas, para ver cuándo estuvo disponible por última vez el contenido en Internet.

Las revistas de acceso abierto, como sugiere el término, se ponen a disposición de los usuarios de Internet sin costo, debido a que los autores o sus instituciones pagaron los costos de publicación, a diferencia de las revistas tradicionales basadas en suscripción, donde el pago lo realiza el usuario (lector). No se debe confundir acceso abierto con acceso libre, este último concepto es sinónimo de que es totalmente gratis para autores y lectores, mientras que el acceso abierto, como se ha dicho, tiene un costo económico asociado y sus precios suelen variar en relación con el impacto de la revista.

Históricamente, el contenido basado en suscripción ha sido mejor cubierto por las bibliotecas, ya sea con copias impresas en los estantes o electrónicamente. Se han establecido métodos, presupuestos y cultura para que las bibliotecas conserven las revistas compradas, mientras lo disponible para que cualquiera lo descargue de forma gratuita no se ha inscrito en dichos procesos y, por lo tanto, corre el riesgo de pasar desapercibido si el editor desaparece. Existe escaso consenso sobre quién es el responsable final de la preservación digital de las revistas de acceso abierto: editores, autores, bibliotecas o universidades.

Hay un debate en curso entre los investigadores sobre si publicar en una revista de acceso abierto o en una por suscripción. La decisión afecta la distribución del artículo, la velocidad y costo de publicación, el prestigio profesional y otros factores. Una complicación surgió el año pasado cuando la Universidad de California canceló su suscripción con el gigante editorial científico Elsevier por el precio que exigía el acceso a su colección de más de 2.000 revistas. La Universidad de California le solicitó a Elsevier que proporcionara publicaciones de acceso abierto para los artículos escritos por sus investigadores y que otorgara a los académicos acceso al contenido de la revista a un precio razonable. Las restricciones y los costos impuestos por las editoriales académicas tradicionales como Elsevier, llevaron a Alexandra Asanovna Elbakyan en 2011 a fundar Sci-Hub, un sitio web que comparte artículos de investigación sin costo y sin tener en cuenta la Ley de Derechos de Autor.

Parece que el asunto económico es inseparable de los actuales modelos de publicación científica, al menos en áreas tan rentables como las ciencias de la salud. Así, para PLOS (Public Library of Science), compañía editorial que aglutina varias revisas de acceso abierto, el mercado tradicional de la publicación no tiene lógica. En las revistas de suscripción es la propia comunidad científica no sólo la que genera el artículo científico, sino también la que lleva a cabo el proceso esencial en la publicación académica, el peer review, y la que debe pagar por acceder a su propio trabajo o al de los colegas.

Para finalizar, el análisis de esta publicación nos alerta que la integridad de la investigación y la preservación de los registros académicos están en riesgo para todas las disciplinas y regiones geográficas, en particular en nuestro país, donde la Ciencia no ha recibido el suficiente respaldo económico y en una década, se han desaparecido más de 300 revistas. ¡Hemos perdido buena parte del conocimiento científico venezolano!

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